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Sobre el Galpón Digital…

Por: Daniel Pineda

Voy a ser la voz ajena, disidente, y entonces voy a llamar a Campus Party el Galpón Artificial. En estos días de encierro alguien fue más peyorativo y, sin merodeos, llamó a este conglomerado de máquinas y hombres “Ñoñostock”. Tal vez tenía razón. Para las mentes salvajes, que buscan los caminos y las curvas, y el viento que pega en la cara o el perro que auyenta en la vereda, observar todo el día a hombres y mujeres enfrentarse a sus máquinas, en un ajedrez interminable, resulta algo confuso.

El encierro y la rutina empiezan a cansar a los ojos y el espíritu. En el quinto día de emisión, no estaría mal soltar a esta recua de pollos, y dejar que caminen la ciudad, hagan la siesta vespertina en un parque y prendan un cigarro mientras cae el sol tacaño de la capital.

(…)

A quienes disfrutan de una señal fina y se conectan para sentirse cercanos en esta feria, les describo un poco los paisajes y las situaciones propias del encierro digital que vivimos en estos días.

Campus Party se compone, basicamente, de dos tipos de personajes. Los de adentro y los de afuera. Los campuseros y los visitantes. Los noños de planta y los ñoños de cátedra.

Los de afuera, son turistas eventuales que pagan tres mil pesos a la entrada y tienen acceso a un par de pabellones, donde encuentran juegos y maquinas llamativas. El carro de fórmula uno, la cancha de fútbol-tenis, el simulador de vuelo, el robót con fines educativos, el carrito a control remoto y ese tipo de cosas. Es la parte interactiva del Campus. Los visitantes, además, disfrutan de la farándula criolla que aparece de golpe, de la emisora que saluda al aire y de conciertos rápidos de pop-rock latino. Estos personajes, en cuatro o cinco horas hacen su recorrido, y regresan a la ciudad, a las casas, cada uno con su pajazo mental dirigido en números binarios.

Los campuseros, en cambio, están concetrados. Duermen en un pabellon gigante, en el cual se levantan centenares de carpas, iluminadas la 24 horas por lámparas de tubo. Allí conviven todas las etnias colombianas. Es un lugar absurdo. Un camping bajo techo, en el que es imposible dormir cómodo y hay que hacer fila para entrar a una ducha portátil a las 8:00 a.m..

Los campuseros tienen carné con foto personalizada. Un tarjeta que cada uno carga, como una cadena de autorización para visitar pabellones restringidos, asistir a los paneles, conferencias y talleres, y reclamar en un salón de comidas, los tres golpes diarios, que sirven para resistir en el día e hibernar en la noche.

Entre los campuseros, hay ñoños de ñoños. Ya lo dije al inicio. Para algunos es insoportable escuchar desde la madrugada palabras rebuscadas propias del ciberespacio: ¿bats, bets, bits, bots, buts?. Para otros, en cambio, es un placer resistir el paso del tiempo frente a sus pantallas. Descargar, archivar, juegar, envíar, suber y bajar, en el ajedrez histérico.

Los campuseros, a diferencia de los visitantes, están engrupidos en un lugar sin tiempo ni espacio y no se pueden mojar bajo la lluvia.

Para definir brevemente, Campus Party, es una fiesta de especialistas y amantes de algo tan veleidoso como la informática, que mirados en abstracción, se ven gigantes y omnipotentes, pero, a la vez, enanos y ridículos.

(…)

El objetivo de este texto, paradójicamente, es salir de la realidad virtual, del encierro y de los ojos cuadrados, para regresar con la palabra disidente al mundo sensible, donde la libertad no se mide en unos y ceros.

Para legitimar lo anterior dicho, los pollos escapan del galpón, buscando el relajo, dejando atrás la luz artificial, para buscar en el cielo, la luna que alumbra de madrugada.

5 comentarios para “Sobre el Galpón Digital…”

  1. Juan David Escobar dice:

    A mi siempre me pareció un encuentro de ñoños. Lo dije en un capitulo de blogotematico. Y que más, pues la verdad, fui uno de los ñoños que escucho a los ñoños decir ñoñeces en altair.
    Pero claro, si yo voy a una cosa como esas, tengo que salir medio dia por material:fotos, videos, textos, aventuras. Ese todo el día ahí metido no “pega”.

    Muy bueno el post. Sos una voz autorizada de la ñoñez

  2. dont' dice:

    demasiado contenido resultado del Campus Party…no hay cuando escucharlo…gran cubrimiento…

  3. Jorge Posada dice:

    Totalmente sintonisado con lo que decís, completamente, la estupidez absurda tiene dinero y hace ferias para festejarse a sí mima.

  4. Juan David Vargas Pulido dice:

    En unas cuantas palabras, con un argot bastante litarario y una vista periférica; haz logrado resumir lo que fue no solo la experiencia, el encuentro, el aprendizaje y todo lo demás que quiera decir Campus Party.

    Para vos y todos los altair un abrazo y un agradecimiento por permitirme seguir el minuto a minuto de la campus, aún cuando los compromisos externos, el sueño y las otras conferencias se interponian.

    Me voy a tomar el atrevimiento de recomendar este relato y hasta de postearlo en mi blog, porque para que hablar de más cuando todo esta dicho.

  5. Momo dice:

    Hombre Pinepop, te vas con la manigua pa’ los Londres y nos dejaste un texto bastante honesto, como vos.

    Me llena de alegría saber que todavía quedan intactos los estilos tan propios de nuestra generación, ya en irrepetible, de comunicadores sociales periodistas. Pocos logramos quitarnos el título serio y vendido, y logrado además ser honestos con nosotros mismos, sin miedo al señalamiento, sin temor a deshonrar a esos compañeros que se creen más responsables y por lo tanto más dignos del título.

    Yo no pude evitar, al leer esta columna, sentir la influencia de un “Caballero”. Cosa que me alegra, pues por lo menos con vos estaré seguro de nunca leer una oda a la tauromaquia.

    Pineda, esperaré con ansias y mucho anhelo, tus sabrosas columnas, que durante un rato tendrán sabor a gyn tonic, olor a delicioso tabaco inglés (mejor si es irlandés), y una notable carencia de sol, propias de un miembro honorífico de nuestro círculo seudointelectual, que ahora será albergado por un continente viejo y pálido que, creo yo, no está listo para la descarga que le espera al concederle la visa a un digno representante paisa, que va sólo con el firme objetivo de desatinar el parche inglés.

    Suerte pela’o. Y gracias a algunos de estos inventos ñoños, podremos seguirnos la pista, mientras el atlántico te separe de esta tierra desagradecida pero bella y querida.

    PD: No me choca si me traes, a tu regreso, unas cajitas de buen tabaco para alimentar mi pipa, o tal vez, una londinense de dientes amarillentos, que hable mal español, con pocos senos y disimulado trasero, que quiera sentir el sol de Medallo, pero seguir tan pálida como nosotros.

    PD2: Se le quiere, un año será largo sin tus vivas acotaciones, y sin esas grandes máximas que resultaban después de una poker, o en su defecto, una águila.

    PD3: Oís home parce… ¿coordinadora te lleva la nave hasta Londres?…. porque huy, si no es así, cómo diablos te vas a movilizar en esa gris metrópolis. Sólo espero que no te vendás al estilo y terminés mandando fotos de una cicla monocromática que pareciera ser propia de un Newton… Vea que ya fue malo verte en la sección sin estilo de RCN… No la vaya a cagar otra vez.

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