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¡Hola! ALTAIR 10 Años

24 de Febrero de 2010

[Andrés Montaño]
[aramsis19@gmail.com]

Una noche de verano argentino a principios de diciembre trataba de pelear contra el insomnio, porque las ideas no me dejaban dormir y Altair no paraba de dar vueltas en mi cabeza. Decidí levantarme y como era costumbre en noches parecidas, me puse a escribir en un cuaderno, entre té y humo, todas las preocupaciones, tareas pendientes y nuevas ideas que desde entonces sabía que a mi regreso a Medellín debería poner en marcha.

Altaír, como muchos saben, ha sido para mi una escuela, acá aprendí de radio, de Internet, de redes sociales, de programación, de libre cultura, compañerismo y trabajo en equipo. Todo eso dentro de un ambiente de trabajo como ningún otro. Más que trabajar era aprender y divertirse al mismo tiempo. Por eso estando cerca de regresar a Medellín, y luego de 5 meses lejos del proyecto, sentía una deuda moral con Altaír y con todas las personas que algunas vez pertenecieron a él, que con un amor igual o quizás más grande, trabajaron sin descanso de lunes a domingo, desde sus casas y hasta las 9 de la noche en la oficina sin que nadie se los pidiera. Personas como Maritza Sánchez, Jorge Montoya, Andrés Duarte, Juan Pablo Arroyave, Diego Londoño, Lina Velilla, Alan Correa, Jenny David, Andrés Pérez, Alejandro Cock, Evelio Rámirez Jorge Posada, Maisa e Isabel González compartieron conmigo grandes momentos y experiencias.

En el 2010 Altaír cumple 10 años como proyecto. Una iniciativa de estudiantes que surgió  para aprovechar las nuevas posibilidades que en aquella época Internet proyectaba ofrecer, y que ha evolucionado hasta convertirse en un referente a nivel universitario y local. En estos diez años Altaír se proyecta como un laboratorio donde tienen cabida no solo la radio, como en un principio, sino que se ha integrado la imagen, el video, la investigación, la vida universitaria y la creación de redes y de amigos.

En Altaír se respiran nuevos aires, llenos de ideas, alegría, movimiento, gente que entra y sale, que conversa, que discute y con muchas ganas de seguir trabajando para seguir siendo ese referente a nivel de ciudad y como proyecto universitario de los estudiantes para el mundo. De la mano de las profesoras Nora Villa, Lucia Restrepo, Mary Luz Botero y el nuevo equipo, Altaír quiere seguir, como dicen por ahí, mandando la parada, esta vez con una preocupación por la investigación y la academia pero sin dejar de lado la “frescura” que lo caracteriza, abordando temas de gran importancia dentro de las dinámicas actuales que la red y la comunicación digital nos exigen.

Ahora que me encuentro de nuevo dentro del equipo de trabajo me siento con mucha más energía que antes para que Altaír siga creciendo. Que vuelva a ser para mí un lugar para respirar conocimiento, compañerismo, experimentación, trabajo y mucha más buena energía. Espero de igual forma seguir contando con la ayuda de mucha gente que al igual que yo siente un enorme cariño por este proyecto.

Acá estamos!!

Chau Altair!

28 de Abril de 2009

Maritza Sánchez Hernández
[ mariandreasanchez@gmail.com ]

Ha sido mi casa por años. Mi crecimiento profesional y personal en una grandísima medida se llama Altair. Un día hace mucho rato, en mi época de estudiante, entré a llamar, a revisar el correo electrónico, a molestar la vida en la oficina 12-121 de la Facultad de Comunicaciones. Y así: entre especiales de trasplantes, boletines informativos de la agencia y Pulsar y como por arte de magia, sin saber en lo que me metía… ni a qué… ni por qué… así me cautivó, así me quedé: hasta hoy, corazón, por siempre, con el alma.

En Altair, más que en la misma práctica, más que durante toda la carrera, más que en cualquier otro lugar del mundo, he aprendido: a escuchar, leer, reflexionar, organizar, evaluar, enseñar, producir, aguantar, proponer, inventar, solucionar, recrear… crear!. A creer. A creer: en la gente, en la comunicación, en la radio, en Internet, en los contenidos, en el diseño, en la novedad, en la docencia, en la academia, en la Universidad. En Altair he logrado caer, recaer, estrellarme… para luego, siempre, hasta hoy, levantarme con más ganas y con el espíritu renovado.

Cliché y todo pero Altair, bien lo saben en mi casa [la natural], ha sido mi casa [la de corazón]. Horas y horas de estos muchos meses, sobre todo los de estos dos años y tres meses al frente de la dirección, mis pensamientos, ideas, procesos de construcción y de aprendizaje, todo ha estado concentrado en Altair, sin descansos en domingos, navidades o festivos. Mi cabeza, mi corazón, mis esfuerzos, todo, todito, concentrado en Altair: mi casa de corazón.

Seguro no he sido la directora más querida, ni la docente estrella, ni la funcionaria pública más ejemplar. De ello no tengo duda. Como si es fijo que he sido la más coloquial, la más impulsiva, la más eufórica y enloquecida. Seguro han sido más mi omisiones, negligencias, equivocaciones y pasos en falso. Seguro. Pero cada día, cada hora, cada segundo, mi dedicación, mi afán de evolución para el Laboratorio, sus integrantes del equipo, los estudiantes y ciberoyentes estuvo latente, honesto, fuerte.

Quiero a Altair, con todo lo que ello significa: su espacio físico, sus procesos, sus contenidos, las personas con las que por fortuna he podido trabajar y compartir. Con las trasnochadas y celebraciones. Con sus errores, precariedades; con los computadores viejos y con los nuevos, con los micrófonos prehistóricos y con los que estrenamos, con las caídas del servidor, con el cuadro de los indígenas que está en la entrada, con la chapa que cada día se destartala más y más, con el “mayami” que siempre está sediento pero dándole el toque verdecito natural al espacio físico. Quiero a Altair por todo lo que al lado de seres humanos insólitos he podido mejorar como mujer profesional: Fernando Zapata, Wihtman Quintero, Andrés Duarte, Lucía Restrepo Cuartas, Juan Pablo Tettay de Fex, Mauricio Morales, Alejandro Cárdenas, Juan Carlos Monroy… Jenny Giraldo, Camilo Baquero, Luza Ruiz, Nati Gil, Paula Cardona, Perla Toro, Angie Palacio, Andrés García, Juan Pablo Arroyave, Daniel Urrea, Pedro Correa, Laura Cárdenas, Fernando Castro, Paula Camila Osorio, Daniel Pineda, Jorge Montoya, Jenny David, Alan Correa, Jorge Posada… Andrés Montaño, Lina Velilla, Maria Isabel Naranjo, Isabel González,  Evelio Ramírez, Andrés Felipe Pérez. Nada raro que se me escape algún nombre… eso, ya se sabe, me pasa naturalmente y no por mala intención. Es mucha la gente que gracias a Altair tengo en el corazón y a la cual le debo mi más sincera admiración y gratitud [Así se lea cliché].

Me voy claro, con una tristeza profunda. Pero con la convicción de haber hecho las cosas al derecho, con todo mi espíritu, con toda la fuerza, las ganas, la emoción, la honestidad, la alegría. Me voy tranquila, contenta por todo lo anterior. Me voy con mil ideas en la cabeza producto de muchas horas de trabajo o descanso en las que se me ocurría: “Eh, qué nota hacer esto”, “Qué parche hacer con Altair tal y tal cosa…” Y así… pensamientos cientos dedicados a mi casa de corazón.

Es extraño porque ahora mismo, tras la publicación y envío de esta nota, empiezo a organizar lo que queda para dejar el camino despejado a la nueva dirección de Altair y, a la vez, a organizar-reorganizar mi vida: a buscar trabajo. Nunca me ha tocado hacerlo y no se cómo arrancar… así que si alguien tiene experiencia o ideas sobre cuál es la forma más bonita, transparente y respetuosa para “pedir” trabajo, agradezco enormemente que me la cuente.

Ya me voy de Altair. Pero sigo, claro, desde donde esté, aportando y apoyando todo cuanto me sea posible porque los amores de la vida nunca se olvidan: se les desea la mejor de las suertes, se les llama o se les escribe de vez en cuando, se les visita si la cosa no termina muy mal… y bueno, por fortuna mi relación amorosa con Altair no podría de ningún modo terminar mal. Entonces aquí estoy: despidiéndome de un cargo formal con la absoluta certeza de convertirme, si me lo permiten en un futuro, ser una madrina amorosa, propositiva y entregadita.

Gracias, millón de gracias para Altair y para todas las personas que desde sus buenas energías y aportes me ha permitido estar aquí por tantos años: como amiga, estudiante, colaboradora, docente y directora. Chau Altair!.

“ALTAIR libre” era la consigna que para la nueva etapa proponíamos. Parece que se cumplió [cuidado con lo que desean]: Liberadito de mis locuras, regaños, inventos, carreras, despelotes y disparates. Ya viene una nueva emisión: Con sangre nueva, con ganas e ideas de otros colores y sabores. Sigan muy pero muy conectados porque pronto recibirán noticias recargadas y alentadoras sobre este Laboratorio de Experimentación Digital que a tantos nos ha entregado… tanto, tanto.

8 ruedas es puro corazón!

29 de Marzo de 2009

Maritza Sánchez Hernández
[ mariandreasanchez@gmail.com ]

8 ruedas es una idea hecha realidad que revela que las cosas a las que se le pone corazón si se pueden realizar. Y bueno, casi siempre, más allá de lo imaginado, las cosas con corazón dejan resultados emocionantes, fuertes, sacudidores.

En la presentación que pueden encontrar en 8 ruedas se cuenta que es “un viaje, un experimento, un aprendizaje. Una persona decide irse en un camión sin ninguna intención y con el ánimo de contar toda su experiencia…”. Sin querer cambiar vidas, sin querer impactar así o asá, 8 ruedas es una idea que hace un tiempo se le ocurre a Francisco Cárdenas [cinealoido]. El experimento sin ambiciones específicas es apoyado de entrada por Juan Felipe Toro [pipetoro], Matías Jaramillo [matiasjajaja], Víctor Hugo Hernández [vik407], José Gómez [buoka], Carlos Mario Tobón [carlosmtf], Federico Ruiz [federicoruiz] y, sin temor a equivocarme, por otro montón de personas que desde el inicio le vieron “la gracia” al asunto.

Esto de contar historias a muchos se nos ocurre cada rato. “Contar historias de país”, claro, muchos medios lo han hecho: “Relatos de viaje” en Teleantoquia, en Caracol Noticias [tv] la sección “Bancolombia más cerca” al final de la emisión del mediodía. Lo que hizo hace poco tiempo la marca Chevrolet con “On the road” con blogueros latinoamericanos que pusieron a visitar los “lugares más representativos” de sus respectivos países. En fin. A lo que voy es que esto que ha hecho 8 ruedas no lo hacemos todos… por más que “ya se nos había ocurrido!”:

Gestionar un viaje en un camión, proveerse Internet permanente, sacar energía para dormir poco y aprovechar para contar en caliente las historias que surgen dentro de un camión y al bajarse de él en algún paraje colombiano: eso no lo hace cualquiera. Eso de dejar “asuntos cuadrados” con los compromisos laborales ya adquiridos,  de montarse en un camión y simplemente arrancar a ver qué resulta… bueno, eso no lo hace todo el mundo.

Esta puede ser una entrada aburrida y carente de objetividad, no lo dudo. Pensé por muchos días, desde el inicio de 8 ruedas que debía escribir algo para mi blog y para Altair. Empecé la noche inicial, cuando Pacho por fin había salido para Bogotá [y no para Cali como estaba previsto dos días atrás]. Me puse a escribir, releer, borrar, volver a escribir y durante días no me ha gustado el resultado. ¿Por qué?. Bueno, pues porque esto es un reflejo de lo que digo a la gente sobre esta idea hecha realidad, porque mi percepción está cargada de un profundo amor hacia el viajero y muchísima admiración y cariño hacia las otras personas que con su brillantez y entusiasmo le han aportado baterías al proyecto-idea-experimento. Este no es un reporte detallado, no es un informe periodístico, no es una nota para un blog… es, ni más, ni menos, una catarsis que hago de todo este orgullo y enamoramiento que siento hacia 8 ruedas, hacia lo que ha logrado transmitir. Es una confesión de admiración y confianza hacia las ideas que a Pacho se le ocurren, la devoción y esmero que le pone a esas vainas simples pero bonitas que se le pasan por la cabeza.

Proyecto-idea-experimento… Yo no se muy bien cómo definir a 8 ruedas. Si alguien me preguntan me enredo: 8 ruedas es 8 ruedas! Es la posibilidad de, a través de imágenes, textos y micro textos, videos, conocer las historias que se van soltando durante un viaje en camión por las carreteras colombianas. Historias de gente, espacios, caminos, oficios, agüeros, leyendas… de sensaciones y preocupaciones, de sueños… de vidas. Historias de Colombia, de esas que por Caracol y por los grandes medios de Colombia es complicado conocer porque siempre habrá previa sesión de maquillaje, producción, acomodación de testimonios… “porque el tiempo en televisión es oro” [por ejemplo]. 8 ruedas es natural, simple, provocativo para mí, improvisado si se quiere… aleatorio, sorprendente. Es honesto, limpio, transparente… 8 ruedas es 8 ruedas!. ¿Muy romántica?… fijo!. Uno es romántico cuando está enamorado, y claro, es que también es posible enamorarse de ideas que se desarrollan y se proyectan así: rodeadas de sinceridad, berraquera y energías maravillosas que dicen ¡adelante!.

Me gusta 8 ruedas, me emociona. Me sacude por dentro. Me hace pensar que si se pueden hacer cosas de puro arranque, sin tanto complique, con poco dinero, sin patrocinio de entrada, con muchas ganas, juicio, creatividad y, muy importante y evidente: con todo el corazón.

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* Esta entrada fue originalmente publicada en mi blog :: De todos los colores :: que también licencia todos sus contenidos con Creative Commons.

Expedición académica a la mismísima capital.

28 de Febrero de 2009

Por:

Jenny David
jennydavid@comunicaciones.udea.edu.co

Alan Correa              
alancorrea@comunicaciones.udea.edu.co

 

Una vez escuchamos, que todos los atairosos decían: “no… pero la idea es seguir camellando desde lejos, cuando haya tiempito, vos sabes… cuando se pueda”, luego de plantear su partida del “chuzo”, con la idea de poder seguir en contacto con Altair y su súper bacano equipo de trabajo, pero así también escuchamos que a casi todos ellos ni se les había vuelto a oler por los lares en los que solían trabajar cuando eran tan solo estudiantes universitarios, ahora profesionales, quedaba menos tiempo para dedicarle a “Altairsito” el niño juguetón e inquieto  que va a cumplir nueve añitos… nosotros también lo dijimos, y aquí estamos, en pie de lucha papá, sin internet en la casa pero con todas las intenciones e ideas para seguir colaborando con este excelente proyecto, el cual entró a nuestras vidas cuando apenas estábamos en segundo semestre universitario y que ahora más que un lugar de trabajo al que pertenecemos, es el gran laboratorio y escuela que nos mostro que tan grande es el mundo y hasta donde se puede llegar con buenas ideas e intenciones.

Este escrito es un grito de aliento y empuje desde esta fría capital, así mismo, es un  agradecimiento a todo el equipo de trabajo con el que hemos tenido el honor de compartir tantas bonitas experiencias, y para nada una despedida, por el contrario es una muestra de que seguimos comprometidos con la causa de “Crear y Compartir”. Gracias a Andrés Montaño por su compromiso, entrega y profesionalismo que siempre nos ha inspirado, a Linita Velilla por siempre contagiarnos de su entusiasmo y buena energía (menos cuando mari boto el twister, jajajaja) en los momentos en que más lo hemos necesitado, a Jorge Posada por obligarnos a escuchar canciones malucas y por su feeling para encontrar personajes sollados para las entrevistas, a Mónica Duque por su compromiso desinteresado y su ayuda incondicional, a Maisa Naranjo por ser el personaje más pequeño de la familia, pero el de corazón mas grande, a Jorge Montoya por compartir su base de datos de conocimientos con todos nosotros y por ayudarnos de pura parcería cada vez que lo hemos necesitado, a Evelio Ramírez por llegar a esta familia con todas las ganas del mundo a ayudar en lo que se pueda, por supuesto, al ingeniero Withman Quintero por su horario siempre disponible para Altair y por ser tan buen parcero con nosotros, a Érica y a la venidera altairosita Juliana por ser meras bien, y en especial a nuestra directora Maritza Sánchez por darnos la oportunidad de pertenecer a este equipo que tanto nos enorgullece y nos alienta desde la lejanía, una profe que se convirtió en una parcera que sabemos esta firme y con toda, cada vez que la necesitamos.

 Muchos picos y abrazos, pa’ adelante, pura energía!   

16 Memorias

10 de Diciembre de 2008

Jorge Iván Posada

galimatias@gmail.com

He aquí uno de los documentales que más impacto causó en el público que asistió al pasado 9º Festival de Cine y video de Santa Fe de Antioquia: 16 Memorias, dirigido por el antioqueño Camilo Botero. Tal y como reza su slogan, es este el retrato extraño de ver la infancia por primera vez a través de la familia Posada Saldarriaga. Durante más de 26 años (de 1945 a 1971) el empresario Mario Posada Ochoa filmó la cotidianidad de su familia con una cámara de 16 mm. El nacer de cada hijo era el comienzo de una nueva historia que se entretejía con la llegada de otro a la naciente ciudad industrial de Medellín. Imágenes silentes en su mayoría a color, de una fotografía impecable y con un manejo de los planos de quien conoce el oficio. Historia tras historia, crece la familia en medio de veraneos en la playa, de viajes a Miami, a Europa, de elevadas de globo en diciembre y matadas de marrano en las laderas de Envigado y Sabaneta. Este magistral trabajo fue realizado gracias a Camilo Botero, quien al contactar a Mario se dedicó durante dos años a limpiar las cintas y a editar las 33 horas de film, dando como resultado a 16 memorias de vida. Realizada con un montaje en donde el sonido y la música se conjugan en armonía con las imágenes, este documental evoca esa niñez de la familia pequeño burguesa antioqueña,  que contrasta con la familia rural que para los años 50 llegaba a la ciudad producto de La Violencia. Aquí está el trailer:

http://www.16memorias.com

Como en los sueños

30 de Octubre de 2008

Jenny David

jennydavid@comunicaciones.udea.edu.co

Algunas veces he soñado que estoy volando, todo sucede más lento, se siente tranquilo, todo pasa, poco se siente.

Por primera vez fui a montar en la nueva línea del Metrocable, esa que llega hasta “La Aurora”, si la Aurora, yo tampoco había escuchado mucho de ese lugar, queda muy arriba, bastante arriba, pasas por dos estaciones antes de llegar allá, por Juan XXIII y Vallejuelos. Estaba con Alan en una reunión como hasta las siete y media de la noche, un poco cansados llegamos a la estación Suramericana con el propósito de ir a nuestras casas, pero se me ocurrió proponerle que nos fuéramos a montar en Metrocable, como él a veces le teme a las  alturas no pensé que me fuera a aceptar, pero lo hizo, como regularmente lo hace al proponerle cosas que me alegren la vida, el siempre está de acuerdo en alegrarme la vida, él es así.

Cambiamos nuestro rumbo habitual y nos fuimos para el Metrocable, llegamos a San Javier, allí había mucha gente pero menos de la que esperaba, nos montamos en un cubículo pequeño que no se detenía a esperarnos, con nosotros una señora ya mayor cansada de tanto trabajo y dos señores de edad media que poca importancia le daban al pequeño aparatico sobre el que estaba viajando, para ellos esta experiencia era rutinaria, tal vez aburridora, para Alan y para mí era sentir por primera vez que podíamos volar, casi como en los sueños, viendo bajo nosotros un cuerpo estelar de luces que palpitaba sin cesar; la ciudad tendida bajo nosotros como un tapete mágico, el silencio inundaba la pequeña cabina que nos llevaba de arriba a abajo por los aires de una parte de la ciudad desconocida para nosotros, muy conocida para otros que suben y bajan a diario para hacer su cotidianidad, no podía ser más feliz porque no quería incomodar más a nuestros acompañantes, volar se siente rico, el único inconveniente es el aterrizaje, todo se siente más pesado y es más aburrido que antes de emprender el viaje.

Sigur Ros

17 de Octubre de 2008

Jorge Iván Posada

galimatias6@gmail.com

Hay cosas, personas y situaciones buenas que llegan sin uno estar buscándolas. Un día me encontré un libro de Natalia Ginzburg, Las pequeñas virtudes, sobre la mesa de una biblioteca. Nadie lo había prestado, estaba nuevo. Lo abrí y lo leí todo esa tarde. Recuerdo mucho el relato de Los zapatos rotos, esas pequeñas cosas de la vida que uno nunca quisiera olvidar, perder. Tantas personas, aún te recuerdo, todos éramos niños, pisábamos hormigueros, montábamos en el mataculín y jugábamos seguimiento en el parquecito de la escuela. Un día subimos a una montaña y nos encontramos una laguna rodeada de caminos por donde los indígenas cientos de años atrás caminaban. Y así.

Muchos años después en la casa de un amigo me encontré esto: Sigur Ros, una banda de post-rock de Islandia ¿saben dónde queda?, en el extremo noroeste de Europa, al sur de Inglaterra y al norte de Groenlandia. Un país con 300 mil habitantes. Pues el encuentro con Sigur Ros, la portentosa banda que Tom Yorke, vocalista de Radiohead, admira hasta el delirio, fue otra de esas situaciones que uno nunca espera, ¿quieren saber porqué?, miren esto, Untitled #1 (A.KA Vaka):

ATDI

27 de Agosto de 2008

Jorge Posada

galimatias6@gmail.com

Hablemos de ATDI, en otras palabras At the Drive-in, nombre de la banda de hardcore, rock progresivo alternativo del Paso Texas que se formó en 1993 y se disolvió en el 2001, año en que -según los críticos- pisaba la cumbre de la excelencia musical. Este éxito, ATDI lo logró gracias al album Relationship of Command (2000), con canciones ya emblemáticas como One Armed Scissor, Arcarsenal, Sleepwalk Capsules y Enfilade. Miles de personas aún extrañan sus enérgicas presentaciones, sobre todo el intercambio de voces entre Cedric Bixler-Zava y Jim Ward, que también era guitarrista y tecladista de la banda. Sin embargo, At the Drive-in dejó el legado de otras dos bandas ya emblemáticas. Cedric Bixler-Zava junto con Omar Rodríguez (quien era el segundo guitarrista de ATDI) conformaron The Mars Volta; y Jin Ward junto con Paul Hinojos y Tony Hajjar, ambos también de ATDI, conformaron la melódica banda Sparta.

Aquí les dejo una de las canciones que más me gusta de At the Drive-in

Los días por delante

5 de Agosto de 2008

Jorge Posada

galimatias6@gmail.com

Hace ya más de un mes que hago parte del equipo de trabajo o del staff tal y como reza en nuestro portal. Un mes desde que le cogí el tiro al Periodismo Digital en un proyecto consolidado como es Radio Altair. Soy un altairoso o así me dicen por aquí. Ya sé que es la convergencia de medios, ya sé cómo editar audio, cómo reproducir la información en caliente y hacerle el control de cabina a alguien que está grabando… Pero ante todo, como se dice, hace un mes que he aprendido a trabajar con un excelente y joven equipo de trabajo: son Mari, el Jorge, Linita, Andrés, Jenny y Alan, ah y el Wihtman… Aquí en Altair a veces uno se siente como en una de esas empresas creadas por jóvenes de los 90s, donde todos utilizan converse, vans, alguien llega en patineta, alguien utiliza gafas oscuras grandes, alguien tiene rasta. Uno se siente en un lugar donde se puede reír, tomarle el pelo a quien da papaya. Aquí le celebran el cumpleaños a la gente, puedes escuchar música y trabajar al mismo tiempo. Aquí todos aprendemos, todos enseñamos, no hay vacas sagradas, ni nadie que le parezca el mundo de la internet un obstáculo para el pensamiento. Aquí nadie lee prensa impresa, y eso es decir mucho. Aquí, así sean mis últimos meses como estudiante, tengo los días por delante: el futuro del periodismo es el periodismo digital, el periodismo de investigación, qué bueno aprender de esto en medio de personas tan bacanas y graciosas.

¿Y mis vacaciones qué?

24 de Julio de 2008

por: Andrés Montaño

Este semestre ha sido sin duda unos de los semestres mas largos de mi vida universitaria, comenzó el 18 de febrero y hoy, 24 de Julio, aún no termina. Es increíble como una cantidad de actividades se han dilatado en el tiempo y no por vagancia o algo parecido, sino por desordenes comunes de una universidad pública. También es increíble como los demás pregrados de la facultad disfrutan de sus merecidas vacaciones, mientras que nosotros los alumnos del cuarto módulo de Comunicación Audiovisual no hemos descansado ni un solo momento. Mis compañeros altairosos lucen radiantes, Lina llega sonriente y alegre, mientras que yo aún madrugo y trasnocho.

Lo peor no termina, ayer me informaron de la realización de un curso intensivo que debo comenzar la otra semana y que realmente estoy planeando cancelar. De todas maneras aunque tengo que venir a trabajar, disfruto cada uno de los momentos que paso en Altair poniendo al pelo la página y terminando las producciones nuevas para el regreso de toda nuestra programación.

Pero bueno la otra semana planeo disfrutar de unos días de descanso antes de comenzar el próximo semestre que para colmo comienza el 4 de agosto.